viernes, octubre 15, 2010

Sin tristeza no hay alegría


Dice Khalil Gibran en su gran libro “El Profeta”: “Mirad en el fondo de vuestro corazón cuando estéis contentos: comprobaréis que sólo lo que os produjo tristeza os devuelve alegría;
Y mirad de nuevo en vuestro corazón cuándo estéis tristes: comprobaréis que estáis llorando por lo que fue vuestro deleite.”

Aquello que añorábamos, que necesitábamos, que esperábamos, al punto de sufrir por ello, es lo que nos produce esa alegría, ese gozo, esa sensación de que el mundo es nuestro, que lo podemos todo y que desbordamos dicha por todos los poros…

Y cuando la pena y el dolor tocan nuestra puerta, sin haberlas invitado, sin esperarlas siquiera, echando abajo lo que habíamos construido, lo que pensábamos que ya era nuestro, dejando en evidencia todos los puntos débiles de nuestra vida, cuando no sabemos dónde escapar ni cómo soportar ese aguijón que se instala dentro de nosotros y nos corroe por dentro, nos quejamos, no queremos pasar por ese dolor… pero en la misma medida que duele, es la medida de lo importante y vital que era para nosotros esa dicha y paz que habíamos tenido y que quizá no habíamos apreciado en su justa medida…

Nadie nos enseñó que la vida es ASÍ, que es una medalla, por un lado la alegría, por el otro, la tristeza; por un lado la vida, por el otro, la muerte. Y que no puede ser de otro modo, no funcionaría. No podríamos estar en una constante primavera todo el año. Ni siquiera sabríamos qué es una primavera, porque no conoceríamos ni imaginaríamos un otoño o un invierno.

Puede que la dicha nos toque y no la reconozcamos. Ah, pero el dolor sí que lo notamos!

El es el único capaz de enseñarnos a reconocer y valorar nuestra próxima dicha que tengamos.

Y también el es que nos indica la medida de nuestros sentimientos: en la misma copa que llenamos con dolor, en un futuro la llenaremos con alegría.

“Mientras más profundo cave el pesar en vuestro corazón, más espacio habrá para vuestra alegría”.

martes, enero 30, 2007

Resurrección

RESURRECCION
Después de muchos meses en que me alejé
del mundo de los blogs, he vuelto.
¿Resurrección?. No lo creo, pero ese vocablo
surgió en mi mente como título de esta pequeña
nota inicial.
No he resucitado, porque no estaba muerto.
¿Andaba de parranda...?. Tampoco.
Estaba "sepultado" por mi nuevo trabajo.
Doce horas diarias detrás de un volante.
Hoy, martes 30 de enero de 2007, reinicio
mi blog principal, "La alfombra mágica",
en el nuevo formato. Espero descubrir
unos pocos momentos, aunque sea una vez
a la semana, para dedicarle y continuar
lo que inicié el año 2005.
Aún tengo pendiente la idea de publicar
mis anteriores artículos. Veremos...
La única idea que por el momento ronda
en mi cerebro es resistir, persistir.
En el fondo, mantener mi propio ser,
sin dejarme vencer por las circunstancias.
¡Sapere aude!. Y mucho ánimo...!.

martes, agosto 01, 2006

¡Aguante! ¡Aguante!

No he podido continuar con mi blog. ¿Causa?. Exceso de trabajo, un trabajo que significa andar por Santiago durante horas recorriendo en auto, (transformado en un taxi ejecutivo) hasta 250 kilómetros diarios y lo peor... esperando el 70 y hasta el 80% del tiempo que me llamen por radio. Estoy conociendo el pavimento de Santiago, los hoyos, el estrés de los conductores, el cariño de algunos y la indiferencia de otros. Conociendo la ciudad desde otro ángulo.
Aguantando, como me dicen los "colegas" amigables, para ganar unos pocos pesos para pagar mis deudas. Dentro de un tiempo, lo lograré y volveré a escribir en mis blogss. ¡Adiós!.

sábado, mayo 20, 2006

Paseando por Santiago

Dos ciudades

Se puede decir que la historia de las ciudades
es la historia del mundo. Las más antiguas, en
Asia Menor, (Anatolia, la actual Turquía) y en
Siria, son de especial interés porque presentan
características muy especiales. Por ejemplo, la
entrada era "por arriba", desde el techo...

¿Por qué?. Porque estaban todas las casas juntas,
compartiendo muros, hasta formar un conjunto
sólido, en que los muros de las últimas casas eran
a la vez los muros de la ciudad. El nivel de la ciudad
eran los techos, mas o menos a la misma altura,
donde realizaban algunas tareas domésticas y a la
vez alternaban. Una escalera de madera comunicaba
la entrada de la casa con su interior, donde en el
lugar de honor se alzaba un altar a los dioses, entre
los cuales el Dios Toro era importante.

Nuestra letra A, invertida representa un toro y proviene
de Fenicia. En esas primeras ciudades, la mujer tenía
una gran importancia social, que perdería posteriormente.
Aún quedaban resabios de la época antiquísima en que
se adoraba a la Diosa Madre.

Mucho tiempo ha pasado, casi diez mil años.
Hoy las megalópolis se tragan nuestras vidas y sólo muy
pocos son capaces de sobreponerse a su influencia.
Desde cierto punto de vista, en la forma de recorrerla,
existe la ciudad del peatón y la ciudad del que circula
en ella en su automóvil. Dejaré de lado a los pasajeros
de movilización colectiva.

Para el peatón, la ciudad es gigantesca y tiene que
limitarse en sus desplazamientos a unos pocos
kilómetros. El último paseo interesante que he
realizado me llevó desde el actual Barrio Universitario
hasta el interior de la comuna de Quinta Normal.

Las calles del recorrido: San Ignacio, Tucapel Jiménez
o Manuel Rodríguez, Huérfanos, Sotomayor, Santo
Domingo, Lourdes, Poeta Pedro Prado.
Desde las elegantes torres de la la Iglesia de los Jesuítas
hasta los abandonados y enormes silos de la empresa
Prieto & Eyzaguirre.
Digno de observarse: el Centro-Club de Pensionados de
la Caja de Compensación Los Andes, un pequeño palacio
para los jubilados. Los antiguos edificios decimonónicos
en las cercanías de Alameda. El más céntrico de los
"rodoviarios", el Terrapuerto Los Héroes, el hermoso
rostro de una joven ocupando los dos pisos del frontis
de una antigua casa. El puente colgante "más pequeño
del mundo", los nuevos edificios de lofts y departamentos
cada vez más altos. La plaza Brasil con los juegos de la
hija de Roberto Matta y la casa colonial colindante.
Las viejas casas de Huérfanos, barrios del siglo XIX, dando
paso a nuevos edificios como resultado del terremoto de
1985, que fue una verdadera aplanadora en ese sector.
La Plaza Yungay es todo un descubrimiento a las diez de
la mañana. Por cierto que el "Roto chileno" que la adorna,
representa claramente los rasgos de un joven hermoso de
París, que supongo habrá sido un "sobrino" del escultor.
Antes de llegar a Matucana, lo sorprendente es la soledad
de las calles, que favorece la transgresión de ciertas normas
municipales por algún urgido transeúnte, falto de baños
públicos pero imitador de ciertos canes.
En Santo Domingo, pasamos frente al Internado Barros Arana.
Muchas historias al interior de esos muros...
E imponente, nos recibe con sus hermosos vitrales y su
majestuosa estructura el templo del Santuario de Lourdes.

Con gusto pagaría, si pudiera, que su cúpula pudiera brillar
al atardecer como lo hace en Jerusalén la mezquita de Omar,
el templo de "la Roca", totalmente recubierta de oro.

La callecita Lourdes, con casas de fachada modesta, hacen
crecer las sospechas que dentro de ellas han crecido más de
un notable personaje, quizás hoy en Europa.

Hasta que al cruzar la avenida Mapocho, su nombre cambia
al de Poeta Pedro Prado. Varias escuelas en el entorno y más
lejos una enorme mole oscura se levanta despertando nuestra
curiosidad. Grandes camiones circulan por la calle sin viviendas.
Al llegar vemos más de cuarenta enormes silos abandonados al
igual que otros enormes galpones aledaños. ¿Qué será de los
señores Prieto&Eyzaguirre?. ¿O la memoria me falla y son otros
los nombres que en pequeño formato aparecen en sus puertas
herrumbradas y no abiertas por años?.

Es hora de almorzar... volveré al "downtown" de la city.
Otro día será el turno del paseo automovilístico... para
seguir descubriendo a Santiago.

jueves, abril 13, 2006

Tristezas y alegrías

Tristezas y alegrías

Cumplida cierta edad, al menos 60 años, de pronto,
nos invaden la tristeza y la alegría a un tiempo, es decir,
como si se tropezaran la risa con el llanto.
¿Por qué esa mezcla? ¿Serán los años que pesan?.

En el Oriente, se considera que los años te dan sabiduría,
es posible, pero no a todos. Algunos viejos no parecen
haber aprendido nada, a pesar del tiempo vivido.
Otros, en cambio, se convierten en consejeros de los más
jóvenes. Sin duda, son aquellos que han comprendido que
los derechos humanos deben ejercitarse en la vida cotidiana.
Saben respetar y valorar la diversidad.

¿Qué cambios trae la edad?. Muchos indudablemente, y uno
de ellos, al parecer, es apreciar mejor el valor de la pequeñas
cosas. Se deja de lado el afán de cumplir metas y se aprecia
cada instante de la vida.

Cuando veo a los muy viejos, sonreírse mutuamente, me parece
como si su diálogo mudo fuera así:
- Hola, mira, qué alegría, estoy vivo!
- Sí. Felicidades. Yo también!.

Claro, es, nada más y nada menos que "la joie de vivre",
la alegría de vivir.
Pero, además de ello... los que ya pasamos los 60, ¿Por qué.
con tanta facilidad, nos alegramos profundamente al ver las
cabriolas de un perrito en un parque, o al admirar un imponente
árbol centenario o al apreciar la magnificencia de un palacio?.

Y al mismo tiempo, se nos humedecen los ojos, emocionados,
embargados de tristeza, al escuchar una melodía que nos
transporta a otros tiempos, o bien cuando observamos
discretamente un recatado beso de un joven a su novia, o se
nubla nuestra mirada al recordar de pronto al amigo que
"partió" demasiado temprano.

¿Por qué nos sucede eso? ¿Por qué se nos ablanda el corazón
y a la vez gozamos tanto con la cosas más simples?.
¿Sólo la edad?. No necesariamente. Hay quienes mueren
cargados de años y nunca les sucede.
No tengo una respuesta sobre sus causas.

¿Será que apreciamos más la vida, porque el tiempo restante
se acorta y así cada nuevo día es más valioso que el anterior?
Puede ser. ¿Acaso tú sabes una mejor respuesta?.