domingo, diciembre 18, 2011

Nuestra dulce amistad




Pasaba el tiempo y yo no lo sentía, tampoco el cansancio, sólo gotitas de sudor caían por mi frente. La música no paraba, y estabamos ahí, disfrutando del momento eterno, donde nacían emociones que creía extinguidas.

La alegría del momento nos envolvía por completo, crecían y estallaban sentimientos ocultos, y frases aparecían del lado oculto de nuestro corazón, que nunca más serían repetidas ni comentadas.


Sólo fueron unos momentos, durante una noche, cuando mostramos nuestras cartas, para luego volver a la rutina diaria y jugar a que aquello nunca sucedió… juego que sólo los adultos jugamos. Encuentros que nunca llegarán, deseos que no se concretarán. ¿Fue un sueño? Si es así, fue un dulce sueño. Cosas que sólo pasan bajo la suave luz de la Luna, porque el Sol derrite toda esa magia nocturna.


En sueños, ¡cuantas cosas pueden pasar! El amor eterno, el romance incansable, los sueños concretados, una primavera eterna…


Los mejores momentos, no han sido días, sino noches, y sabiendo que son unicos e irrepetibles, se han vivido plenamente.


Espero que pronto pueda volver a vivir excelentes momentos… mientras el Sol esté al otro lado de la Tierra.

domingo, noviembre 20, 2011

El papel

Día a día lo miraba. Yo sé que el me veía. Pero no nos hablábamos. Sólo estaban esas miradas, que significaban muchas cosas. Hasta que un día subió al bus con un amigo, con quién conversaba, y supe su nombre. En la ingenuidad de mis 15 años, lo miré al bajar y le dije: "Chao, Alex", y le dí un beso en la mejilla. Llegué eufórica al colegio.


Y luego, al día siguiente, se presentó él mismo y me dio un papel con su nombre, dirección y teléfono. Llegué a contarle a mis amigas que , por fin, había conocido al chico del bus.


En esa época, escuchaba esta canción y pensaba en él.






domingo, octubre 23, 2011

El juego

Es un juego. Un juego de tiempo limitado.

Me miras, con ceño fruncido y tu ceja alzada. Quieres sonreír. Eres tal como me imaginaba.

Hay que seguir las reglas del juego.

Dejas pasar el tiempo, esperando hasta el último momento. Nos besamos, te domino. Finalmente, un vahído mutuo.

Adiós. Debes irte. ¿Volverás?


domingo, septiembre 25, 2011

El mundo del futuro

Estoy en un enorme espacio cerrado, de colores claros, luminoso y aséptico; escaleras mecánicas suben y bajan, semejando un laberinto o un dibujo de Escher; voces desprovistas de emoción informan dónde estamos y dónde estaremos, qué hacer y qué no hacer. Una gran cantidad de individuos se mueven a un compás silencioso, que sólo ellos escuchan, mediante un cable conectado a sus orejas. Una pantalla sin botones informa lo que sucede en el mundo exterior, e indica las temperaturas que hay en la superficie. Otros conversan con una maquina sostenida en el oído.


Todo este grupo de personas van apuradas y ocupadas en sus asuntos: ya nadie sabe cultivar la tierra, ni producir su propio alimento; no saben criar animales ni obtener leche ni queso de ellos. No saben coser su propia ropa, ni construir sus casas. Todos dependen de este sistema complejo y deshumanizado llamado sociedad moderna.


Bienvenidos al mundo del futuro.


domingo, junio 19, 2011

Feliz Día, Papá

La mirada se amplía cuando el padre ya no está, cuando su aporte a nuestra vida ya tuvo su final. Se hace verdad el dicho que dice que "se valora más lo que se ha perdido".

Fuí la primogénita de mi padre: el quiso que yo naciera y eligió mi nombre. Crecí sin hermanos hasta los 5 años, y mi padre, hasta que fuí adulta, me defendió y protejió de todo y de todos, me apoyó y me ayudó, y me dió hasta de lo que no tenía, para verme feliz.

Gran cualidad para un padre que, a su vez, tuvo una infancia difícil: sus propios padres se separaron muy temprano, y vivió a tiempos con su madre y con su padre, incluso en otro país. Tuvo una madrastra que lo quiso como a su propio hijo, y por un tiempo conoció lo que era una verdadera familia, hasta que ella murió. Para poder amar, uno tuvo que ser amado a la vez.

Mi padre era profundamente humanista y sabía, aún sin creer en Dios, que lo más importante en la vida eran las buenas relaciones humanas, concepto que me inculcó a través de los años en que tuve la dicha de vivir con él.

Uno, como hijo, piensa que el padre es eterno, que siempre estará ahí; por eso es muy duro perderlo en forma repentina.

Si bien el padre no es perfecto, no es difícil comprender que un padre bienintencionado hace todo lo necesario para que uno esté lo mejor posible.

A los hijos adultos que me leen: disculpen las pequeñas fallas de su padre, y valoren simplemente su presencia y conversación, porque mañana podría ya no estar.

Y a tí, querido papá, sé que hiciste lo mejor que pudiste en todo momento: ya estás en un lugar mejor, en paz, donde por fin has encontrado respuesta a todas tus interrogantes y estás junto a tu madre y a tu padre.